Ejercicio de meditación y percepción

ACOMPAÑAR A LOS AGENTES DE LA SALUD / RECURSOS PERSONALES

Al despertar: DIA

Cuando estamos atravesando momentos de dificultad, de exceso de trabajo y presión. el momento en el que nos despertamos es un momento muy importante. Puede ser que sintamos un impulso irrefrenable por levantarnos y comenzar con todo lo que tenemos que “hacer” a lo largo del día; puede ser que amanezcamos con deseo de seguir durmiendo, como si no tuviéramos ganas de despertar al día que comienza.

 

Te invitamos a respirar muy profundo: Antes de salir de la cama, toma conciencia de que amaneciste, que estás vivo, y que la vida te regala un nuevo día. Respira profundo muchas veces… y preguntate a ti mismo:

 

¿Cómo dormí anoche? ¿Recuerdo qué soñé?

¿Pude descansar?

¿Cuál fue mi primer pensamiento al despertar? ¿Y el primer sentimiento?

¿Cómo me siento corporalmente? ¿Cuál es mi estado de ánimo?

 

Preguntate también cómo querés recibir el nuevo día que comienza… Invítate a dar gracias por el nuevo día, aunque estés viviendo situaciones difíciles estresantes o abrumadoras.

Abrí tus brazos y permanecé con los ojos cerrados, como imaginando un gracias enorme que la vida te regala en este día: estás haciendo algo muy valioso, sos muy valioso, tus manos ayudan, tu mirada ayuda, tu persona ayuda…GRACIAS…

Dejá resonando en tu corazón la palabra gracias, que sea como una luz que entra en todo tu ser al despertar y que te llena de fuerzas para comenzar este nuevo día… Un GRACIAS que te recuerda por qué estás haciendo lo que hacés, que resuena en tu interior llenando de sentido todo tu trabajo.

 

De pie, al lado de la cama, respirá profundamente varias veces y date un tiempo para tres cosas:

 

  1. Tomar una decisión: ¿Cómo quiero vivir el día que tengo por delante? Tratá de formular esta decisión con una frase corta que puedas recordar a lo largo del día.

 

  1. Apoyar las manos en tu corazón y dejar esta decisión como guardada en tu interior, como una INTENCIÓN.

 

  1. Pensar en ACCIONES concretas a lo largo del día en las que vas a poner en acto esta decisión.

La palabra DÍA se convierte en un anagrama que nos ayuda a comenzar el día renovando nuestras fuerzas y el sentido que queremos darle a todo lo que nos toque vivir a lo largo del día.

 

D: Decisión

I: Intención

A: Acción

 

Cada día, la decisión, la intención, y después la acción.

Al acostarte: La higiene del corazón

Cada noche, llegás exhausto a la cama. Tu cuerpo tiene las huellas de toda la tarea del día y necesitás un buen baño. Tu corazón también guarda en tus adentros todas las experiencias vividas a lo largo del día… ¡y también necesitás hacer una higiene que te permita irte a dormir tranquilo!

 

De esto se trata la Higiene del Corazón. Es una práctica de bienestar que nos ayuda desahogar e higienizar nuestro interior cada noche.

 

Antes de irme a descansar…

 

Hago una respiración profunda y trato de recordar cómo me sentí al levantarme.

 

¿Cuál fue mi primer pensamiento? ¿Cuál fue mi primer sentimiento?  ¿Cuál fue la sensación corporal con la que amanecí?

 

¿Cuál fue la decisión que tomé al comenzar el día?

 

Vuelvo a hacer una respiración profunda, y voy recorriendo cada uno de los lugares en los que estuve y los trabajos que realicé.

 

¿Cómo me sentí a lo largo del día?

¿Qué fue lo más importante que hice?

¿Qué fue lo que hice muy bien?

¿Hubo algo que hice mal o que dejé de hacer?

¿Cuáles fueron los momentos más lindos de mi día? ¿Cuáles los más difíciles?

¿Qué situaciones me impacientaron, me enojaron, me sacaron de mí?

¿Qué de todo lo que me pasó en el día impactó con más fuerza en mi corazón?

¿Hay algo de lo hice o dije de lo que me arrepienta o tenga que pedir perdón?

¿Qué hubiera podido hacer con más amor y dedicación?

Respiro profundamente. Recuerdo a cada una de las personas con las que trabajé a lo largo del día y todas las personas a las que ayudé, acompañé, asistí…

 

Respiro profundamente, y me vuelvo a preguntar: ¿Cómo estoy ahora? Trato de identificar y nombrar por los menos tres sentimientos.

 

Pongo mis manos sobre el corazón, como queriendo “tocar” esto que siento, acariciar la experiencia vivida a lo largo de todo el día…

 

Puedo formular un deseo o una intención para las personas que recibí a lo largo del día. Recordar (si puedo) sus rostros, y desearles el bien… Si no puedo recordar sus rostros o precisar personas, sencillamente formulo una bendición y un buen deseo para todas.

 

Doy gracias a la vida por haber estado hoy con esas personas…

Abro los brazos como queriendo soltarla, entregar esta experiencia a la vida, dejarla ir… Les deseo el bien y las dejo ir…

Hago unas respiraciones profundas… Y mientras el aire entra y sale de mi cuerpo voy repitiendo:

 

Así fue mi día…

Hice lo mejor que pude…

Así fue…

 

Respiro profundamente. Tomo conciencia de mi interioridad y así permanezco unos minutos, respirando y mirando con amor todo el día que pasó.

 

Vuelvo a respirar profundamente y me pregunto:

 

¿Cómo está mi corazón al terminar este día?

¿Por qué quiero dar gracias?

¿Cuál es mi deseo para el día de mañana?

Ejercicio de relajación

Práctica de bienestar
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Rutinas de Bienestar

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